
Sentimientos que solían ser
Me acuesto a su lado y me invita a recorrer su cuerpo extendiendo su brazo derecho perpendicularmente a su tórax. Una vez ya en la cama me acerco a su cuerpo dándome un aventón hacia él con la pierna derecha, uno sutil, casi imperceptible. Dejo caer mi cara en su hombro y respiro profundamente, casi como si me estuviese quedando sin oxigeno en la sangre. Percibo el olor de su piel, beso su clavícula y lo siento respirar hondo, lo siento disfrutarlo, como yo a él. Un extremo de mi boca se contrae, dejando asomarse una leve mueca en signo de felicidad. Él sonríe, con su hermosa boca, con con una expresión pícara, alegre y te invita a acompañar su gesto y sonreírte también, te invita a ser feliz con él, a soñar con él, y a morir de amor por él.
Si darlo todo por amor te convierte en loca entonces eso soy, y eso quiero ser, quiero sentir siempre esta locura, este amor inexplicablemente perfecto, esta pasión tan monstruosamente hermosa. Disfrutar cada mañana, cada tarde, cada noche, cada madrugada a su lado. Darle las buenas noches con un beso, ayudarlo a despertarse con mimos hasta que se pueda levantarse. Abrazarlo con fuerza como si pudiera perderlo si lo soltase. Acompañarlo, divertirlo. Ser capaz de aprender de él y también enseñarle cosas. Todo esto y más me hace sentir plena, feliz, y lo único que quiero es poder hacer cada una de estas cosas otra vez. Volver a verlo. Volver a sentirlo. Volver a amarlo. Siempre.