Cuán perversa puede ser una persona? A veces no entiendo donde está la línea que separa lo prudente, lo aceptado y lo que no lo es. No entiendo cuando terminan mis derechos, mis deseos, mis placeres y empiezan los de mi par. Tengo una sed insaciable de experiencias, de besos desalineados que salen del corazón, de la esencia de cada persona a la hora de amar, de sentir, de dar, de entregarse. No son historias de amor, son historias de piel que no importa lo que pase una vez concretadas perdurarán en el tiempo y espacio y si la vida es cíclica volverán a tener un lugar en él. Cada roce, cada beso, cada respiración y cada latido dejan marcas imborrables en cada ser. Se que hay en tus ojos porque pude percibirlo y no hace falta que sea amor. La vida es tan corta para cuestionarse cosas que no vale la pena hacerlo. Se que lo estás leyendo porque intuyo que lo harás, solo quiero sentirte gemir no solo respirar.
Tan solo pensar en tus manos me quema la piel, déjame mostrarte algo, si tan solo te quedaras quieto un instante y dejaras de comportarte así, tienes que aprender a quedarte quieto. No escuches nada más que mi respiración, Déjame sujetarte las manos, ahora sí estás inmóvil, indefenso, buen chico. Te acariciare cada centímetro del cuerpo tanto con las manos como con la lengua, tienes una piel suave, es hermosa. Enfoca tus sentidos, se que me deseas. Quiero sentir tu desesperación, suplícame así podre soltarte y devolverte el poder sobre mi cuerpo. No tan rápido, dejame besarte donde más lo sientas, dije claramente que no te muevas, tanto te cuesta obedecer? Te soltaré con una condición, me dejarás conocerte bien, y nos sentiremos como si fuéramos uno. Claro que no creo en las historias de amor, no tengas miedo, solo será una historia de piel.
