Dicen que hay corazones que no buscan compañeros de vida, que no les interesa ver qué hay detrás de la mirada de aquellos ojos del ser responsable de dejarlos sin habla. Dicen que hay manos que no les gusta sujetar otras en las caminatas ni ser sujetadas. Dicen que hay bocas que solo quieren besos de desconocidos, y no picos salados que te golpean fuerte en el pecho. Se defienden diciendo que con conseguir esas cosas no basta ya que repetidas reiteradas veces pierden el sabor, la gracia, la esencia. Salen a la calle buscando miradas hambrientas sin un destino en particular. Están a la espera de una caricia callejera que les saque la sed de amor por lo menos por una noche más. Si no te tocó el corazón aquella noche, estás libre de amar y ser amado pero recuerda esconder bien esa llave metafórica porque cada vez que alguien la encuentra tu corazón sangra un poco más.



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